ESTE BLOG ES VUESTRO

Este BLOG os pertenece, es vuestra puerta al mundo de la escritura, es decir al mundo de la vida. Podéis abrir la puerta con suavidad, sin apenas meter ruido. O podéis abrirla de forma escandalosa, llamando la atención de todos. Podéis entornarla un poco, o podéis abrirla de par en par. Cada uno tiene que encontrar su propia forma de llamar a esa puerta, de abrirla, de hablar con los que están dentro o con los que quedan fuera. Parece fácil, pero ese aprendizaje puede llevar toda la vida.
Mostrando entradas con la etiqueta Lorena Montesino. Mostrar todas las entradas
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lunes, 17 de enero de 2011

PREMIOS DEL PRIMER CONCURSO DE MICRORRELATOS DEL IES "LA SERNA"

Si abres la Revista ISSUU podrás leer todos los microrrelatos premiados en el PRIMER CONCURSO DE MICRORRELATOS DEL IES "LA SERNA" y una selección de los mejores microrrelatos presentados. Pasa las hojas y disfruta la lectura.

martes, 11 de enero de 2011

LORENA MONTESINO, DE 2º E ESO NOS LLEVA A UN PUEBLO SUPUESTAMENTE ABURRIDO

LORENA MONTESINO, de 2º E ESO, nos regala la historia de Judit a la que una decisión de su madre lleva al pueblo de su abuela, donde no encuentra el aburrimiento que temía sino una inesperada aventura. Una historia sencilla pero bien contada, con un ritmo ajustado del principio al final, que demuestra que no es necesario viajar a lugares exóticos para encontrar el riesgo y la sorpresa




EL PUEBLO DE LA ABUELA,  por LORENA MONTESINO

Judit no podía creerlo: ¿Era ella la que iba montada en aquel autobús, lleno de ancianos, rumbo a un pueblucho minúsculo y prácticamente deshabitado? Sí, era ella. Aquella misma mañana, su madre la había dejado en la parada del autobús, con una bolsa de deporte con ropa y la palabra en la boca. Su madre le había dicho que no aguantaba más sus historias, sus ganas de inventarse cosas y los pájaros que tenía en la cabeza, y la había mandado todo un mes de julio al pueblo con su abuela, mientras los padres se iban a la playa.

Tras estar sumida en sus pensamientos, odiando a su madre, Judit llegó al pueblo. No se dio cuenta de que esa era su parada y, al enterarse se levantó corriendo para decírselo al conductor.

Judit cogió la mochila y bajó del autobús. Anduvo sola hasta llegar a la plaza del pueblo. "Ya, ni tengo abuela", pensó mientras llegaba a la casa. Tocó el timbre, pero ni siquiera la abrió nadie. Probó suerte a abrir la puerta, por si estaba abierta. Como si se abrió, entró y dejó sobre una mesa las cosas. Como no tenía nada que hacer, fue al aparador y cogió las llaves del patio. Fue hasta allí y abrió la puerta. Allí estaba su bici, su único entretenimiento en el pueblo. La cogió, llenó la cantimplora, se hizo un bocadillo, cogió la crema solar y le puso una nota a su abuela para decirle que se iba al bosque de excursión.

Se montó en la bici y comenzó a pedalear. Perdió la noción del tiempo y, cuando se dio cuenta, ya era la hora de comer. Llegó a una cuevecilla y allí se sentó. Cuando terminó el bocadillo, oyó algunas veces que parecían venir del interior de la cueva. Judit puso la oreja en la pared para oír mejor, pero lo que oyó no le gustó nada: se oían gritos y golpes. Judit pensó que era una discusión, así que decidió irse. Se montó en la bici y, cuando no llevaba ni diez minutos montada, se cayó al suelo. Pensó que había tropezado con una piedra o alguna planta, pero cuando se levantó no había nada que hubiese impedido el paso.

Oyó un crujido y al darse la vuelta vio a un hombre alto, delgado y con un rostro enfadado. Judit se quedó paralizada y no supo qué hacer. El hombre se acercó a ella y la cogió del brazo.Judit manoteó poara soltarse y, de  repente, se despertó en una estancia oscura y húmeda. Hacía mucho frío y ella no se acordaba  por qué estaba allí. Entonces oyó pisadas y alguien abrió la puerta. Era el mismo hombre que antes había estado detrás de ella. "¿Dónde estoy?", le preguntó Judit, "¿Quién eres?

El hombre no dio respuesta, tan solo cogió a Judit por el brazo y la levantó. Salieron por una puerta y, al ver lo que allí había, Judit comenzó a entenderlo todo: había millones de cajas llenas de objetos de valor y dinero. Judit se dijo a sí misma que había que salir de allí. Decidió enfrentarse al hombre. Le dio una patada y, al pillarle desprevenido, el hombre la soltó.

Juditr salió corriendo y como no sabía dónde ir, fue hacia la habitación más próxima. Cerró la puerta y abrió la ventana. Por suerte, estaba lo suficientemente baja para poder saltar. Salió por la ventana y se encontró la bici fuera. Se montó y pedaleó hasta llegar al pueblo.

Una vez allí, fue a la comisaría y lo contó todo.. La policía fue hacia donde Judit había dicho, ya que llevaban mucho tiempo detrás de esos ladrones. A Judit la llevaron al hospital, ya que tenía una herida en la cabeza y había que curársela. Después, de camino a casa, vio cómo los policías llevaban detenidos al hombre y a dos mujeres más.

Al llegar a casa y abrazar a su abuela, se dio cuenta de que no se lo pasaría tan mal en el pueblo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

EL LUGAR IDEAL DE LOS ALUMNOS DE 2º E ESO

El lugar ideal de cada uno de nosotros no tiene por qué estar en un destino exótico, ni tiene por qué ser un lugar sorprendente ni original. Tampoco tiene que tener características que lo hagan único ni incomparable. Nuestro lugar ideal está muchas veces tan cerca que podemos tocarlo con la mano, pero hay algo en él que nos hace sentirnos distintos, e incluso mejores, cuando estamos en él.  Con todo, lo mejor es saber que nuestro lugar ideal es un lugar bien real, tan real como la vida misma.

Algunos chicos y chicas de 2º E ESO nos hablan de su lugar ideal. Lo hacen, lógicamente, con cariño, pero también con un orgullo indisimulado. Y ese mismo cariño y ese orgullo hemos sentido nosotros al leer lo que han escrito.

Hemos estado tentados de pedirles las fotos de esos lugares, pero hemos creído que era innecesario porque sus descripciones son tan precisas y concretas que podemos representarlos perfectamente en nuestra imaginación, que como todo el mundo sabe a veces es la mejor cámara fotográfica. Así que las fotos que hemos escogido para acompañar son de llaves. ¿Que por qué llaves? ¿Y por qué no?


"MI HABITACIÓN" DE LORENA MONTESINO

Para mí, un lugar muy especial es mi habitación. En ella hago mi vida diaria y me encuentro muy a gusto cuando estoy dentro. Me gusta por la decoración, pero sobre todo, me gusta por las vistas. No es que sean muy bonitas, pero para mí tienen un sentido especial: mi habitación da al parque en el que jugaba de pequeña con mi hermana y mis amigos. También, desde la ventana de mi habitación, se ve mi colegio, en el que pasé los primeros años de mi vida. Cuando estoy triste, me gusta asomarme por la ventana, y al ver los niños que juegan en el parque, se me dibuja una sonrisa en la cara. También me acuerdo de los buenos ratos que pasé allí, y eso me hace sentirme mejor.

Voy a describir mi habitación: la puerta es de madera y en ella está escrito mi nombre en letras de colores. Cuando la abres, detrás queda una percha con bolsos y otras cosas. En mi puerta, por detrás, tengo colgados dos posters de unas películas que me gustaron. Si entras en mi habitación, en el lado izquierdo, hay un espejo de cuerpo entero. En él, hay colgados varias medallas de natación y un sombrerito de mejicano que me trajo una amiga de un viaje. Al lado del espejo hay un maniquí, en el que cuelgo bolsos y mochilas, además de un par de gorras. Cerca del maniquí está mi escritorio. Es de color blanco, de madera. Encima del escritorio está mi ordenador, una lámpara de estudio, varios marcos de fotos y un cubilete con bolígrafos y lápices. Tiene tres cajones, una balda para el teclado y dos huecos en los que tengo revistas y dibujos. Tengo una silla para estar en el escritorio. Si te sientas y miras al frente, ves un cuerda que tengo colgada en la pared, en la que hay fotos y otros papeles. Al frente tengo la ventana, con un estor rosa y verde, y debajo se encuentra el radiador. Al lado de la ventana hay una estantería. En ella pongo libros, mi cadena de música y algunas cosas más. Delante de la estantería está mi cama, llena de cojines y muñecos, decorada con una colcha de flores rosas y verdes. Mi cama es de forja, lacada en blanco. En la pared, tengo un dibujo que me hizo mi tío cuando yo era pequeña, en el que salgo riéndome. También tengo varias fotos. Al lado tengo un armario empotrado de color blanco que tiene toda mi ropa. Tengo un corcho con dibujos y tarjetas y una teja que me pintó mi madre.

Toda mi habitación está pintada en verde, con detalles rosas y blancos.



CÁDIZ, por LORENA RAMÍREZ

Todos los veranos voy con mi familia a la playa. Un verano sin ir sería como un tiburón sin dientes.

Este año he ido a Cádiz. La playa era muy bonita. Cuando llegas y pisas la arena, sientes un dulce cosquilleo en los pies, y si son las dos de la tarde, un calor abrasador. La playa, es, para mi gusto, la mejor de todo el mundo; bueno, las mejores son las del Caribe, pero las de Cádiz, las segundas. El agua es cómo el cielo en un día de Sol y sin nubes. El viento no es ni suave ni fuerte, es... de Cádiz.

Y qué contar de la gente, tan amable y fiestera que te dan ganas de venirte con ellos a Madrid a una discoteca. No estoy diciendo que lo vaya a hacer, pero vamos, en resumen, los gaditanos, los más simpáticos.

Ahh, se me había olvidado decir más cosas sobre el mar: sus olas mediterráneas hacen que pases un día inolvidable con tu familia, y los peces, tan graciosos y exóticos, hacen que te den ganas de estar todo el día buceando.

Yo tuve la suerte de poder ver delfines en la puesta de sol, fue maravilloso. El atardecer de Cádiz es precioso, si estas en la playa, claro.


También el paseo marítimo de Tarifa es muy bonito y está lleno de tiendas con recuerdos de Cádiz. Lo malo de Tarifa es que el viento no es bueno, ya que te entra la arena de la playa en la cara.

Bueno, ya no hay nada más que decir. Bueno, sí, que si quieres saber más cosas de Cádiz, ya sabes lo que tienes que hacer: ir.




UN DÍA EN EL VALLE DE LA ALCUDIA, por DAVID PERIANES HERNÁNDEZ

En un día de primavera se ven todos los alrededores verdes, con bonitas flores de muchos colores entre algunas encinas. Cerca de allí hay un río, donde se oye el sonido del agua, debido al salto del agua chocando con las piedras. También hay unos grandiosos eucaliptos y, como fondo, unas encinas centenarias, pobladas de un sin fin de gorriones, cuyo canto altera el silencio del ambiente.

Al fondo, por encima de las encinas, sobresale el campanario de una iglesia donde anidan unas cigüeñas, según voy andando hacia allí por un camino, en cuyos laterales se ven huellas de alguna liebre. La iglesia está construída de piedra, con muchos agujeros en los costados, donde anidan palomas, y en su parte frontal hay una gran puerta de madera con dos columnas a los lados y la imagen de una virgen en la parte de arriba.

La aldea tendrá unas veinte casas, la mayoría con la fachada blanca y de teja rojiza, y en el centro hay una plaza con seis bancos de piedra, dos palmeras, un olivo y seis sauces.

martes, 26 de octubre de 2010

SECRETOS DE LOS ALUMNOS DE 2º E ESO: RELATOS DE MARÍA MANSILLA, LORENA MONTESINO Y OSCAR NIETO

Secretos hay muchos y a veces un secreto puede salvar una vida o condenarla, puede traer la felicidad o la desgracia. En los relatos de MARÍA MANSILLA, LORENA MONTESINO y OSCAR NIETO  la sangre no llega al río, pero los secretos provocan unas situaciones realmente incómodas. Vamos a verlo.



"EL SECRETO DE SU TÍA" de MARÍA MANSILLA VILLORIA

Laura era una niña de ocho años que tenía mucho miedo de la oscuridad. Al apagarse la luz, todos las sombras le parecían terribles monstruos. Y aunque sus padres le explicaban que aquello no eran monstruos, ella seguía teniendo miedo.


Un día vino a su casa la tía Mary. Laura, con ganas de vencer el miedo, le preguntó a su tía si alguna vez había tenido miedo de la oscuridad. Le contestó:


-Muchísimas veces, Laura. Recuerdo que cuando era como tú tenía mucho miedo de la oscuridad. Te contaré un secreto, Laura. Quienes me enseñaron a no tener miedo de la oscuridad fueron unos niños ciegos.


-¿Es verdad? -dijo Laura- ¿Me cuentas ese secreto?


-!Claro! Como ellos no pueden ver, sus ojos son sus manos. Lo único que tienes que hacer para no tener miedo a la oscuridad es hacer lo mismo que ellos. Te propongo un trato: esta noche cuando vayas a dormir y apagues la luz, si hay algo que te dé miedo, cierra los ojos y trata de ver qué es, y mañana me lo cuentas.


Llegó la noche y laura se fue a dormir. Al poco rato, sintió miedo de una de las sombras dxe su habitación, y, haciendo caso del consejo de su tía Mary, cerró los ojos y con mucho valor fue a tocar aquella sombra.


A la mañana siguiente, Laura llegó corriendo a la cocina y dijo:


-!Ya no tengo miedo a la oscuridad!






"UN SECRETO", por LORENA MONTESINO REDONDO


Rocío estaba nerviosa por comenzar un nuevo curso en un nuevo colegio. Todos sus malos recuerdos quedarían atrás, conocería nueva gentes y haría nuevos amigos. Aquella mañana se levantó temprano, se metió en la ducha y luego se vistió. Se puso su ropa favorita y se peinó con el pelo recogidoe en una coleta. Desayunó y se fue con su mochila a la espalda.


Al llegar al colegio fue hasta Jefatura y preguntó dónde estaba el aula de 3ªB, su clase. Le informaron bastante bien y se puso en camino. Cuando llegó a su clase sólo había tres chicos. Se sentó en una silla y esperó a que llegaran los demás alumnos y la profesora.


Después de unos minutos, uno de los chicos se le acercó y le preguntó su nombre. Como se puso en el lado derecho, Rocío no le oyó. Él pensó que era una antipática y se marchó. Luego llegó la profesora y, poco a poco, los compañeros. La profesora habló sobre lo que harían ese año y Roció estuvo atenta en todo momento. Por eso no se dio cuenta de que el chico que antes se había molestado porque ella no le había respondido, estaba contándoles a los demás lo que había pasado. Todos pensaron que era una antìpática y en el recreo la estuvieron dando de lado todo el rato. Roció se sintió fatal y decidió que a la hora de la comida intentaría hablar con ellos.


Cuando sonó la campana que anunciaba la hora de la comida, todos los alumnos fueron al comedor. Cogieron las bandejas y se sirvieron entre ellos la comida. Rocío se sentó en una mesa y, cuando lo hizo, los demás comensales se callaron. Luego comenzaron a cuchichear en voz baja, pero a su izquierda alcanzó a oír que un tal Mario le había hablado y que ella no le había respondido. Decidio investigar quién era Mario y plantarle cara.


A la salida ya sabía quién era y decidió hablar con él. Mario le dijo que no hablaba con antipáticas y ella le explicó el por qué no le había contestado: el verano anterior la habían operado del oído y por el derecho no oía nada. Lo había querido mantener en secreto para que los demás no la vieran como un bicho raro, pero no le había salido bien.


El chicó lo comprendió y decidió ser su amigo. Para arreglar lo que había hecho, les dijo a todos que Rocío no le había oído porque estaba con los auriculares puestos, escuchando música, y él no se había dado cuenta. Fue una mentirijilla que sirvió para el inicio de una gran amistad.




"SECRETOS", por OSCAR NIETO CANTELAR


Os voy a contar un secreto . Este secreto lo he tenido guardado desde que era muy pequeño. No se lo he contado nunca a nadie, claro, porque es un secreto y si se cuenta a alquien ya no es un secreto.

Yo creo que todas las personas tenemos cosas escondidas que no contamos nunca, pero ha llegado el momento de contaros mi secreto: Cuando tenía cinco años me caí de un muro y me rompí un brazo. Yo le dije a mi madre que me había caído yo solo, pero no era verdad: me habían empujado y me tiraron. Me tiró una amiga, porque yo me estaba metiendo con su muñeca, que era horrorosa. Me dio un empujón y me caí. Mi amiga se asustó mucho y dijo que me había caído para que no la regañaran, porque en el fondo éramos amigos y los amigos nunca cuentan sus secretos.

Tengo otros secretos que no voy a contar, pero sí que os puedo decir un secreto que me contó un amigo. Cogió dinero a su madre sin que ella lo supiera y se fue a comprar chucherías y helados a la tienda del barrio. Luego nos invitó a todos los amigos. A mí me dio un helado, pero fue el helado que menos me ha gustado porque sabía que estaba mal lo que mi amigo había hecho. Nunca conté lo que pasó, pero quizá otro día os cuente más secretos